miércoles, 29 de enero de 2014

Introspección

'Tú lo que necesitas para dejarte de toda esa mierda es un buen polvo.' 
Era mentira...


Hay cosas que no las arregla ni un buen polvo.
Qué facilidad. Parece que todo se solucionará tras correrse, como si después de la tormenta no llegase mi angustiosa calma.
La reina de la racionalidad era esa señora (tan señora). Esa profesora que acude a clase despeinada y con una resaca de más y un orgasmo de menos. Y les enseña a sus alumnos la asignatura de educación para la ciudadanía y cuando sale a la calle todas las miradas tropiezan sobre sus piernas. Tenía razón cuando decía que lo mío es crónico. Si supieras las veces que he perdido la cabeza por no tenerla entre tus piernas.

Es angustiosa la mirada de la inseguridad, más aún de la dependencia, de ser de alguien.
Es desesperante el miedo a empezar y equivocarse.
Hablo de clavos ardiendo esperando que los agarre. De pitonisas que siempre se repiten. De borradores acumulados.
Y ojalá existiese un manual de instrucciones de mi cabeza para saber en qué capítulo me he perdido, y cómo vuelvo a mi estado natural y salgo de este desamor propio.

sábado, 18 de enero de 2014


¡Oh, mi yo! ¡oh, vida! de sus preguntas que vuelven,
Del desfile interminable de los desleales, de las
ciudades llenas de necios,
De mí mismo, que me reprocho siempre (pues,
¿quién es más necio que yo, ni más desleal?),
De los ojos que en vano ansían la luz, de los objetos
despreciables, de la lucha siempre renovada,
De lo malos resultados de todo, de las multitudes
afanosas y sórdidas que me rodean,
De los años vacíos e inútiles de los demás, yo
entrelazado con los demás,
La pregunta, ¡Oh, mi yo!, la pregunta triste que
vuelve - ¿qué de bueno hay en medio de estas
cosas, Oh, mi yo, Oh, vida ? 

Respuesta: 
Que estás aquí, que existe la vida y la identidad,
Que prosigue el poderoso drama, y que
puedes contribuir con un verso.