domingo, 16 de diciembre de 2018

A todos


A todos amé mientras Natalia me amaba,


grapas que delfines, yeguas que ancianos,
mudos que abiertos y también semifusos,
a las ruedas que iban y a las que volvían,
a los lirios del pus y también los del cieno,
con todos los crímenes hice sinalefa,
a todos quería perdonaros,

pero ahora que no me ama, ahora
que no me ama,

ni aunque la Gran Rosa o la Gran Algalia,
ni aunque nietos de ninfas o arcángeles,
lo mismo Buda que Bulbos sin Fronteras,
me da igual el acorde de vuestra música,
de nadie me acuerdo, a ninguno distingo,
a ninguno perdono, a nadie salvo,

os odio a todos.



BATANIA / NEORRABIOSO


miércoles, 12 de diciembre de 2018

Tinder

Querida Abril,
todavía pienso en ti.
Querida Ada, supe esquivar tu bala, sigo viva.
Querida África no puedo creer que no llegásemos a follar, una pena.
Querida Alba le gustaba más a tu novia que a ti.
Querida Amanda siento lo del tampón.
Querida Alma nunca seré suficiente para salir contigo y tus amigas. Por cierto, soy artista no una cría.
Querida Ana hacerlo contigo en el portal fue algo delicioso.
Querida Andrea, todavía me duele.
Querida Astrid, gracias por tu número, nunca te llamé.
Querida Alexia todos los poemas que escribí eran para ti.
Querida Abril,
todavía pienso en ti.
Querida Aroa ¿recuerdas que te dije que tenía el móvil apagado? Estaba tirándome a otra.
Querida Angélica, debería haberte besado, a pesar de estar con ella, ahora lo sé.
Querida Alina me hubiera encantado entenderte, pero preferías a los perros.
Querida Altea, mientras bebías con tu novio imaginé que te jodía en el baño.
Querida Ágata, me gustabas hasta que abriste la boca.
Querida Ariana, dijiste que me buscarías a los 30, ni se te ocurra.
Querida Alicia, cavaste tu propia tumba al agarrarme del cuello, así que te engañé con todas.
Querida Abril
todavía pienso en ti.
Querida Ángela, perdona por acecharte.
Querida Anabel, te busqué en cada boca, nada fue igual después.
Querida Alegra gracias por hacerme sentir tan pequeña, contigo aprendí lo que era amor propio.
Querida Alia, eras la cosa más dulce.
Querida Adela, soñé que me lo hacía contigo y con Alma.
Querida Ainoa, todavía puedo oír mi corazón rompiéndose cuando me negaste el último beso.
Querida Abril

cambié de ciudad, de nombre y de vida, huí de las casas y de los lugares que a ti me recordaban,
hice de mi una mujer nueva,
todavía sueño contigo.