El amor se entiende mejor cuando ya ha pasado. No desde el arrojo y no desde el huracán, se entiende bien con la perspectiva que da el tiempo. Aprendes a identificar elementos sanos de un amor cuando se distingue de otros, cuando el desdén y la rabia te dejan por fin respirar. Te das cuenta de la calidad de los momentos, de aquello que se dijo, de las risas y la grandiosa simpleza cuando las cosas llegan justo en el momento adecuado. No hablo de la idealización, esa es la primera fase que se supera. La idealización contamina los recuerdos tanto buenos como malos y es tan solo una magia momentánea. Lo real es cuando pasa el tiempo y te recuerdas feliz haciendo cualquier cosa mundana con la otra persona. Descubres, después de mucha gente, la dificultad de Coincidir, así, en mayúscula, porque otras risas te parecen demasiado ruidosas y otras narices demasiado pequeñas. Porque lo que a ti te gustaba tenía justo una forma ya dada. La paz después del tiempo, de haber hecho todo lo que se podía. Eso, es el amor después del amor.
"Me creo que voy a salir y olvidarte pa siempre,
pa que me diga la gente que estoy mejor cuando estoy sin ti."