domingo, 23 de junio de 2013

Mi vida sin mi


Mi querido Lee; 


Imagino que cuando te llegue esta cinta ya sabrás que he muerto, y bueno... esas cosas... quizás estés enfadado conmigo, o dolido, o triste, o molesto, o quizás todo a la vez... solo quiero que sepas que me enamoré de ti, no me atreví a decírtelo porque... pensé que en cierto modo lo sabías, y no me di cuenta cómo se iba el tiempo... tiempo es la única cosa que no me ha sobrado últimamente. 


La vida vale más de lo que crees amor mío, lo sé porque tú llegaste a enamorarte de mi aunque vieras.. ¿cuánto era? ¿un 10%? ¿o un 5 tal vez? si hubieras visto todo quizás no te hubiera gustado, o te habría gustado a pesar de ello. Ya nunca lo sabremos. 

Una última cosa Lee, por amor de Dios.. ¡pinta las paredes y compra algunos muebles! ¿de acuerdo? No quiero que la próxima mujer que lleves a tu casa se haga una idea equivocada de ti y escape antes de conocerte, que no todas están tan locas como yo

Me encantó bailar contigo. 


viernes, 7 de junio de 2013

Los abrazos de Venus

Acertó a preguntarme si te echaba de menos y sólo pude sonreír. 

A decir verdad no te echo de menos. Pero reconozco que nadie ha vuelto a quererme tan bien como tú. Con esa manera de destrozar la casa por encontrarme, y quemarse la mano a fuego lento por apostar por mi una y otra vez. 

Ahora los te quiero me saben a humo y creo que he besado a demasiados sapos. Más que princesas han sido madrastras con la falda muy corta, y corto ha sido también el amor.

Nadie ha vuelto a abrazar así, como lo hacías tú, unos ojos que miran al mundo al revés; nadie ha besado tanta fragilidad desde entonces.

martes, 4 de junio de 2013

Confesiones

Hay cosas que por definición o concepto siempre se nos darán mal. Hay quien no sabe atarse los nudos del zapato o la corbata, hay quien no sabe cocinar una acelga, también los hay que por mucho empeño que pongan siempre se pasarán con el azúcar del café.

A mi siempre se me ha dado mal el Jamás y todo lo que esa palabra conlleva. El eterno error de mirar atrás, ese es mi delito, si es que de algo se me puede acusar. Si se tratase de un examen, diría que suspendería por amor, por el capricho apenado de no escribir un final.

Podría contar con pelos y señales las veces que se me ha resquebrajado el corazón mirando como el amor de mi vida, o quien suponía lo era, se iba, con la frente marchita, como diría la canción. Irse sin más, con el descaro de ensuciar un cuadro elaborado durante años, dejando atrás mil historias a medio escribir y una mujer con la cara de tonta. 
Y es entonces cuando aparece el vértigo al calendario, al silencio más ruidoso, al vacío.

Y se van...y nunca supe decir "vuelve", aunque supiese que un inepto corazón como el mío podría tener millones de epílogos rogando un volver...







Y eso es lo que siempre se me dará mal, 
mirar adelante sin antes echar, por curiosidad quizás, un vistazo atrás.


sábado, 1 de junio de 2013

El misterioso ciclo de tu pestañeo


Ciento veinte días después con demasiadas horas perdidas, parece mucho tiempo hablando de un fin que no llega. Todavía no hemos aprendido a domesticarnos, aunque sí a guardarnos las maneras y a besarnos sin permiso. Han escalado mi castillo todo tipo de seres raros, ofreciéndome cajas de bombones y viajes hacia la luna, y de entre todos ellos decidí tocar el cielo contigo.


Ahora, sin querer, hemos aprendido a querernos como es debido. Aún seguimos haciendo largas las noches hasta que amanece, como si fuera la primera vez, como dos adolescentes buscando portales con el calentón, como el sexo con amor de los casados. Y sigue sorprendiéndome que sepas hablar francés y tus enfados con el mundo cuando el día amanece. 

Te observaba despertar desde el otro lado de la cama, y...ruborizada, me ha llevado a escribir pensando en todos los libros de historia del arte que no hablaban de tu manera de estirarte sobre las sábanas y la forma en que se dibujan tus pezones bajo la camiseta.