Me enseñé a conversar conmigo mismo.
A contarte los secretos.
Y a sentirme como un niño.
A mentir cuando hacía falta.
Y a vestirme los domingos.
A cogerte de la mano.
Y a besarte sin permiso.
Tantas cosas me enseñé,
y de nada me han servido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario