Estirarlo como un chicle. Exagerarlo.
Dártelo
para que hagas con él lo que quieras.
Otra vez contar las horas
para salir al recreo.
Y entrar en ti.
Echando dragones por la boca
hasta que vuelvas.
Y volvamos a confundir horas con minutos,
y cuatro días me parezcan uno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario