martes, 5 de mayo de 2015

Gracias

Me abrazó igual que se abraza a un perro callejero por pena.
Como quien abraza al animal que le muerde la mano 
porque el perro es un pobre miserable que solo conoce el acto de morder.
Con la gracia en el indulto como buena alfarera de la redención.
Con la grandeza que caracteriza ese abrazo, ahora sé que le sobran conversaciones raras, discusiones de por qué el lado oscuro de la luna, 
definiciones exactas
y cualquier metáfora de mierda. 
Le sobran estas palabras.
que solo vienen a recalcar, lo que llevo tiempo queriendo decir.
Y a mi me sobran cruces en las que pararme a descansar, 
y tormentas transitorias -sin las que no sé vivir- que despeinan los castillos de arena que son mi patria. 

Ahora libre de mi, mujer de las vidrieras de colores.
De mis cicatrices en las rodillas por quererte
tanto y con tan poco
de los soplos de aire que me dan picores de corazón
de las lunas que besé en el cielo de tu boca. 

Me vas a permitir, que estrene libertades hoy como un niño,
la de escribirte, pensarte, dibujarte, echarte de menos...

Gracias por salvarme, 
y hacerme entender
que el amor también son libertades
que siempre quise permitirme contigo.

Me salvaste la vida
y supiste irte como nadie
-hasta en eso fuiste la mejor-.
cogiste un montón de escombros,
y poco a poco,
con la yema de los dedos mojadas en saliva, por supuesto en la tuya
-sospecho que ahí estaba el secreto-
me dijiste esta piedra va aquí, y esta aquí.
y me reconstruiste.
ahora tengo todo un palacio, sólo necesito aprenderme los pasillos, llenarlo
con las cosas que me ayudaran a vivir, esquivar las trampas que hacía
cuando no mirabas.
y saber seguir adelante
no te gustaría quedarte en mi castillo, camarera de sueños
aquí ya cumpliste con todo.
no me queda más que darte, sólo unas manos inquietas y muchas noches en vela.


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