El tiempo que no tengo
lo salva la masturbación
y por supuesto
tu risa
No tengo tiempo para escribir
ni para salir
sin embargo
y por consecuencia
tengo todo el tiempo para imaginar
no importa si tulipanes
o elefantes con tacones
también me sirve echar de menos
que alguien, de vez en cuando, me eche de más
pensar
en las borracheras locas
que acababan
despertándome en una cama
que no era la mía
ahora
todo este silencio
es mío
y tuyo
lo he construído con las mismas manos
con las que lo rompo todo
y agarro del cuello
Ahora es todo tuyo
el tiempo del mundo
el vaso medio lleno
mi absurda alegría de los lunes
el silencio cómodo
mis ojos
putos
que miran a otras
y siempre te ven a ti
un perro salvaje
comiéndote las manos
Pienso en la garganta rota de Armstrong
que me transporta cien años atrás
y me suena a balcones con macetas
en qué será eso
para lo que verdaderamente sirvo
si solo sé difuminar
y sacar brillos
en por qué será que siempre tengo sueño y buen humor
mientras tanto, tanto pensamiento tonto
que me atonta la cabeza
pienso...pienso...siempre...pienso...te...siempre
pienso
siempre
te
te pienso
siempre.
jueves, 29 de octubre de 2015
sábado, 24 de octubre de 2015
La última y me voy
Insoportable
como un lunes por la mañana
me dicen
olvídate
insoportable
me digo
los años luz
me queman la espalda
si pudiera pedir... pediría no poder pedir
por no llamar a la puerta
por no levantar la voz
por no molestar
cuando el recuerdo se tumba conmigo en la cama
se sienta a comerse mi sopa
y se atreve a despeinar mi pelo
me digo
insoportable
como un café con sal
como todas las veces que llamaban y no eras tú
como una niña castigada mirando a la pared
insoportable como el amor
fatal
lo que no te mata
te hace... insoportable
ojos que no ven
hoy te digo
no podré con el día
mañana, a medias
pasado volveré
como siempre
a reírme en la puerta de clase
a cantar a toda voz en el coche
me dará igual si es lunes
o por dónde salga el sol
en algún otro momento
volveré a pensar
en efecto:
hacer como que no existes
fue
insoportable.
como un lunes por la mañana
me dicen
olvídate
insoportable
me digo
los años luz
me queman la espalda
si pudiera pedir... pediría no poder pedir
por no llamar a la puerta
por no levantar la voz
por no molestar
cuando el recuerdo se tumba conmigo en la cama
se sienta a comerse mi sopa
y se atreve a despeinar mi pelo
me digo
insoportable
como un café con sal
como todas las veces que llamaban y no eras tú
como una niña castigada mirando a la pared
insoportable como el amor
fatal
lo que no te mata
te hace... insoportable
ojos que no ven
hoy te digo
no podré con el día
mañana, a medias
pasado volveré
como siempre
a reírme en la puerta de clase
a cantar a toda voz en el coche
me dará igual si es lunes
o por dónde salga el sol
en algún otro momento
volveré a pensar
en efecto:
hacer como que no existes
fue
insoportable.
lunes, 19 de octubre de 2015
Cuando tú me elegiste
Cuando tú me elegiste
-el amor eligió-
salí del gran anónimo
de todos, de la nada.
Hasta entonces
nunca era yo más alto
que las sierras del mundo.
Nunca bajé más hondo
de las profundidades
máximas señaladas
en las cartas marinas.
Y mi alegría estaba
triste, como lo están
esos relojes chicos,
sin brazo en que ceñirse
y sin cuerda, parados.
Pero al decirme: “tú”
a mí, sí, a mí, entre todos-,
más alto ya que estrellas
o corales estuve.
Y mi gozo
se echó a rodar, prendido
a tu ser, en tu pulso.
Posesión tú me dabas
de mí, al dárteme tú.
Viví, vivo. ¿Hasta cuándo?
Sé que te volverás
atrás. Cuando te vayas
retornaré a ese sordo
mundo, sin diferencias,
del gramo, de la gota,
en el agua, en el peso.
Uno más seré yo
al tenerte de menos.
Y perderé mi nombre,
mi edad, mis señas, todo
perdido en mí, de mí.
Vuelto al osario inmenso
de los que no se han muerto
y ya no tienen nada
que morirse en la vida.
Pedro Salinas
miércoles, 7 de octubre de 2015
Con mi locura conservo asombro
sobre los hombros la alegría
que hasta ayer mismo compartimos.
A veces te veo por un instante.
A veces, siempre te sueño
antes de desaparecer
tras los tenderetes de los aduares.
Donde estés, somos libres.
Ahora sé que somos libres.
Donde estés, te quiero libre
Donde estés, quiéreme libre.
domingo, 4 de octubre de 2015
Otra vez, Cortázar
Fragmentos - Tu más profunda piel -
Cada memoria enamorada guarda sus magdalenas y la mía -sábelo, allí donde estés- es el perfume del tabaco rubio que me devuelve a tu espigada noche, a la ráfaga de tu más profunda piel. No el tabaco que se aspira, el humo que tapiza las gargantas, sino esa vaga equívoca fragancia que deja la pipa, en los dedos y que en algún momento, en algún gesto inadvertido, asciende con su látigo de delicia para encabritar tu recuerdo, la sombra de tu espalda contra el blanco velamen de las sábanas.
Creo que siempre estuvo entendido que sólo nos daríamos el placer y las fiestas livianas del alcohol y las calles vacías de la medianoche. De ti tengo más que eso, pero en el recuerdo me vuelves desnuda y volcada, nuestro planeta más preciso fue esa cama donde lentas, imperiosas geografías iban naciendo de nuestros viajes.
Yo aprendía contigo lenguajes paralelos: el de esa geometría de tu cuerpo que me llenaba la boca y las manos de teoremas temblorosos, el de tu hablar diferente, tu lengua insular que tantas veces me confundía. Con el perfume del tabaco vuelve ahora un recuerdo preciso que lo abarca todo en un instante que es como un vórtice, sé que dijiste "Me da pena".
En esta vaga vainilla de tabaco que hoy me mancha los dedos se despierta la noche en que tuviste tu primera, tu última pena. Cierro los ojos y aspiro en el pasado ese perfume de tu carne más secreta, quisiera no abrirlos a este ahora donde leo y fumo y todavía creo estar viviendo.
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