lunes, 30 de noviembre de 2015

Soliloquios


Si yo pudiera
de verdad lo digo
llenarme los bolsillos de estas ganas
guardar en los cajones de mi casa 
esta felicidad
innata
tan mía
tan llana
tan simple
tan todo con nada
si yo pudiera inventar palabras nuevas
que me sirvan de trinchera
para cuando acuda la impresentable tristeza
y entre por las ventanas de mi casa
Cuando yo no la llame
y salvaje arrecie como un vendaval
a romper todo lo que a su paso encuentre
yo me serviría de todas las palabras nuevas
de aquellos días en los que la vida se derramaba
de esas ganas 
que me hicieron sentir
capaz de todo
las mismas que guardé en cajones
a modo de provisiones. 

jueves, 26 de noviembre de 2015

La hora del recreo

Son las cinco de la mañana y yo no he dormido nada
será culpa de mi sonambulismo
despierto a las 6:34
bebo café como todos los días
contando los minutos que quedan para salir
Tarde salgo
como suele ser frecuente
y todas las santas mañanas
me encuentro al idiota de turno que me entorpece el camino
por si eso no fuera poco
al llegar a clase
para no salir de la norma, 
tengo que aguantar a otro par de idiotas
después vuelvo
con tiempo para comer, descansar,
y volver a la tarea
con tiempo
efectivamente contado.
Pero llega el viernes
y te recojo en tu puerta
nos cenamos mientras besamos
o yo qué sé el orden
nos contamos nuestra mierda de semana
y reímos
y ya dejo de contar el tiempo entre café y café
ya puedo bailar con los idiotas
ya nunca llego tarde
ya puedo dormir
por fin
en paz
sin darme cuenta
deseo parar el tiempo
que sea martes y seguir oyéndote hablar
sin prestarte demasiada atención 
porque solo estoy pensando en quitarte la ropa
pero llega el martes
y evidentemente tú no estás 
y yo sigo corriendo.

Y así se tropiezan los inviernos
fugaces 
como estrellas de Bagdad
entre recreos y deberes
siempre corriendo
siempre fugaces. 





martes, 10 de noviembre de 2015

The blower's daughter

Cuando cae la tarde y el sol da sus últimos respiros la gente sale a pasear por la montaña
desde mi ventana los puedo ver como hormigas
me gusta preguntarme a qué hora exacta saldrían para haber llegado hasta donde ahora se encuentran
calculando el tiempo
desde mi ventana 
la vida se me sucede
siempre como espectadora
hace un precioso sol
Damien Rice suena, 
aunque, admitámoslo, siempre fue mejor en compañía
con algo que fumar

Me pregunto
a qué hora saldrías.