jueves, 26 de noviembre de 2015

La hora del recreo

Son las cinco de la mañana y yo no he dormido nada
será culpa de mi sonambulismo
despierto a las 6:34
bebo café como todos los días
contando los minutos que quedan para salir
Tarde salgo
como suele ser frecuente
y todas las santas mañanas
me encuentro al idiota de turno que me entorpece el camino
por si eso no fuera poco
al llegar a clase
para no salir de la norma, 
tengo que aguantar a otro par de idiotas
después vuelvo
con tiempo para comer, descansar,
y volver a la tarea
con tiempo
efectivamente contado.
Pero llega el viernes
y te recojo en tu puerta
nos cenamos mientras besamos
o yo qué sé el orden
nos contamos nuestra mierda de semana
y reímos
y ya dejo de contar el tiempo entre café y café
ya puedo bailar con los idiotas
ya nunca llego tarde
ya puedo dormir
por fin
en paz
sin darme cuenta
deseo parar el tiempo
que sea martes y seguir oyéndote hablar
sin prestarte demasiada atención 
porque solo estoy pensando en quitarte la ropa
pero llega el martes
y evidentemente tú no estás 
y yo sigo corriendo.

Y así se tropiezan los inviernos
fugaces 
como estrellas de Bagdad
entre recreos y deberes
siempre corriendo
siempre fugaces. 





No hay comentarios:

Publicar un comentario