de cualquier insensata que se atreviera a hacerte daño
Ojalá te sirvieran de algo esos días de sol y macetas.
Ojalá, en el fondo, no te hayas arrepentido.
Ojalá el quererme haya sido paraguas para cuando te lluevan idiotas.
O que al menos hayas aprendido que jamás se desquiere como se desquiere con quince.
Ojalá que tanta pena haya merecido la alegría.
Ojalá quererme haya sido antídoto, virus, epidemia.
Ventana, y no cristales.
Puente, y nunca esquina.
Sendero, y no precipicio.
Ojalá te haya servido
Tanto como a mi.

No hay comentarios:
Publicar un comentario