La noche en que nos conocimos supe que te necesitaba
y que si tuviera la oportunidad, nunca te dejaría ir.
Claro que me encanta que me digas cosas al oído
mientras vuelan los cuchillos.
Mientras hago garabatos
y aprendo clases de cocina
pienso en la hora a la que vendrás a recojerme
si en la carroza o en un renault.
Después iremos a todos esos sitios
donde nunca hemos estado
y me dirás bajito esas cosas
que siempre quise que salieran de tu boca
mientras vuelan los cuchillos.
Tu boca
ráfaga fugaz
de deseos innecesarios.
Con tus manos me darás
el placer redentor
que me salve de los pensamientos ametrallantes
que me abarrotan cuando pienso en ti
sin estar contigo.
En el más intenso de los orgasmos
cuendo me pierda en la llamarada
de sábanas y palabras sucias
y tu mano agarre mi nuca
caeré en la cuenta
de que por la tarde
no me recojiste
ni quise ponerme tu vestido favorito
tampoco fuimos a ningún lugar
y la ilusoria llamarada
era solo el rastro
de mis propias manos
calentando
lo que tú tratabas de enfriar
mientras los cuchillos volaban
y tú y yo discutíamos
dejando la casa
empapada de vergüenza.
viernes, 30 de septiembre de 2016
lunes, 5 de septiembre de 2016
Qué hija de puta

Qué hija de puta
ahora caigo
en que por tu culpa no recuerdo
absolutamente nada
me acuerdo de aquella playa
donde compartimos nuestra primera botella de ron
tras la botella me encañonaste con los ojos
y perdí el sentido del ritmo
no recuerdo ni la orilla,
ni en los sitios que bailé
por tu culpa
recuerdo estar frente a un Sorolla
y no pude guardar la pincelada fresca
de mil años de historia
porque yo, a pesar de mirar,
solo veía tu culo
de pasillo en pasillo
tu culo
frente a gigantes enmarcados
eso sí era poesía,
por tu culpa
ahora solo me queda el consuelo de las fotos
que me cuentan que estuve allí
contigo
aunque sea incapaz de reconocer dónde estuve
me acuerdo que te reías,
del vestido que te pusiste,
de eso que, sin que nadie nos viera,
me decías.
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