
Qué hija de puta
ahora caigo
en que por tu culpa no recuerdo
absolutamente nada
me acuerdo de aquella playa
donde compartimos nuestra primera botella de ron
tras la botella me encañonaste con los ojos
y perdí el sentido del ritmo
no recuerdo ni la orilla,
ni en los sitios que bailé
por tu culpa
recuerdo estar frente a un Sorolla
y no pude guardar la pincelada fresca
de mil años de historia
porque yo, a pesar de mirar,
solo veía tu culo
de pasillo en pasillo
tu culo
frente a gigantes enmarcados
eso sí era poesía,
por tu culpa
ahora solo me queda el consuelo de las fotos
que me cuentan que estuve allí
contigo
aunque sea incapaz de reconocer dónde estuve
me acuerdo que te reías,
del vestido que te pusiste,
de eso que, sin que nadie nos viera,
me decías.
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