lo que querías, lo has encontrado
o eso pareces
lo que no te pude dar
cuatro hijos imaginarios
y un almanaque
al que no le temblase
un solo día.
Aunque suela alegrarme
que con los años
la mierda nos llueva
a todos por igual
contigo, mi primitiva, es diferente
me alegro con el estómago
y con el corazón
de que ahora otra sea
quien te escribe los poemas
así hace un grato favor al mundo
y descansan las farolas
para que al reír
des luz al resto de la ciudad
y a mi me dejen
seguir bailando
los días del almanaque.

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