La tristeza se parece un poco a una mala borrachera que parece que será crónica y nunca se volverá a ser la de antes. Hoy me he imaginado a mi tristeza como una masa negra de la que salían tentáculos que me abrazaban por el cuerpo. Me imagino a la tristeza como un gato azul gigante que te postra a la cama y te aísla de todos. Me he imaginado a la tristeza como una piscina enorme en la que me mantengo tumbada a flote y a veces me hundo. A veces me hundo. Hoy de verdad que no tengo fuerzas para aguantar más tristeza. Hoy quizás le den por culo.
Despierto, tomo el café apuntes, clase y prisas el puto reloj va tan deprisa tengo tiempo para comer y si acaso duermo un poco mi cabeza logra pintar en el aire riego las plantas vuelvo a trabajar pienso en la abstracción de la pintura disolviéndose por la habitación a un tiempo tan precoz como el humo del incienso no puedo parar de pensar en lo que quiero el día es un constante correr tras del tiempo que siento que pierdo vuelvo a comer algo me acuerdo casi siento un poco de emoción recordando la pintura que hice en la mañana han pasado demasiados días en mi pared un par de notas me recuerdan algo yo trabajo, organizo fechas y calendarios sigo pensando en el lenguaje de la pintura exposición, cronograma, ya no me disuelvo, cuando llego a casa y demasiado cansada me comentan lo del escultor de no se qué tengo sueño y ganas de nada por un momento aborrezco el arte.