Vivir un duelo del revés es celebrar la ausencia
es volver a hacer lo que te gustaba
abrazar la calma y ponerte un traje nuevo cada día
es estrenar las ganas
dejar de lado el eterno estado de apatía para volver a reconciliarse con los sentidos.
Me he enamorado de mis raíces, de los lugares que llevo viendo toda la vida
aunque hay días que lloro, porque hay cosas tristes en el mundo
parezco haberme reconciliado con este sitio
y mira que la vida ya se ha encargado de darme un bofetón de realidad
supongo que para hacerme ver que todavía estamos vivos y nada es demasiado urgente.
Celebro cada ausencia que me hizo mal, tanto como la de saber prescindir de dos piernas que
vienen a darme los buenos días, ahora que nada me hace demasiada falta
sucede que voy a vivirme.
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