lunes, 8 de octubre de 2012
En carne, viva
- ¡Corre! Guárdame todo ésto en el lugar más extraño del mundo. Donde el polvo se adueñe de todo y nadie lo encuentre jamás.
- ¿Qué haces desnudándote?
- Cállate...prométeme que guardarás todo esto.
- Pero...
- Toma mi piel, no la necesitaré, total, se supone que me serviría para resguardarme de los daños y hoy todo me duele... Después de mi piel te daré mi hígado, mis azules pulmones llenos de sueños. Tendrás mis vísceras, rojas, como mi pelo que tampoco lo quiero. Guárdame todo el amor, todos los nudos de garganta que aguanté. Toma todas mis cicatrices, las que sanaron y las que se infectaron para siempre. Quédate con mis ojos y su mirada vacía, quédate con mi boca cansada de gritar, quédate con las guerras entre mis piernas. Atesora mis manos y sus ganas locas de sentir calor. Echa el cerrojo a mis ganas de querer, a mi vicio de buscarla cada vez que me pierdo. Mis pies y las veces que tropecé guárdalos junto a mi camino. Mis labios enfriados, mi larga lengua, mis recuerdos... Guarda mi amor al lado de las veces que todavía lloro. Conserva mi alma en una caja que avise de "frágil".
Y mi corazón, mi pobre corazón...gúardalo bien, que aún mutilada su derecha late con fuerza la parte izquierda...
Quédate con todo, no lo necesitaré por un tiempo. Vendré dentro de algunos siglos a buscar lo que hoy no necesito.
Porque hoy el mundo me duele...
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