Acertó a preguntarme si te echaba de menos y sólo pude sonreír. A decir verdad no te echo de menos. Pero reconozco que nadie ha vuelto a quererme tan bien como tú. Con esa manera de destrozar la casa por encontrarme, y quemarse la mano a fuego lento por apostar por mi una y otra vez.
Ahora los te quiero me saben a humo y creo que he besado a demasiados sapos. Más que princesas han sido madrastras con la falda muy corta, y corto ha sido también el amor.
Nadie ha vuelto a abrazar así, como lo hacías tú, unos ojos que miran al mundo al revés; nadie ha besado tanta fragilidad desde entonces.
Me encanta tu sensibilidad..
ResponderEliminar