jueves, 5 de septiembre de 2013

En el infierno también llueve sobre mojado

Vuelvo al lugar del crimen, la zona cero, o lo más parecido a la excusa de un infierno. Vuelvo donde todo empezó, o terminó. 
Camino hacia el lugar donde se hizo la hoguera, mis pasos van quebrando las ramas que pisan y puedo oírlo. A medida que avanzo unos pasos, como un déjà vu desastroso, me vienen imágenes a la cabeza, momentos retratados que me hacen recordar algo que aún no conozco. De repente veo cicatrices ensangrentadas, ojos abiertos, un puñetazo a la puerta, una boca maquinaria de mentiras, de repente la veo tirada en el suelo, de repente...de repente a mi se me hace tarde para todo. 
El cielo abre paso a una tormenta a través de nubes grises y un azul eléctrico, nadie conoce a Caín que camina tranquilo por las calles, y todas resultan ser Abel. Lapidadas por unas manos de cristal, manos de niño. 
Y es que el asesino sabe más de amor que el poeta...






Vuelvo a ti porque el asesino siempre vuelve al lugar del crimen. 

1 comentario:

  1. Eres arte. Y sólo espero que no dejes de regalarnos una parte de él en cada uno de tus pasos.

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