viernes, 29 de noviembre de 2013

domingo, 24 de noviembre de 2013

Decidir lo que sobra es lo más complicado

Quizás sólo necesitaba un baile. 
Salir por ahí, un carnaval donde poder olvidarme por un rato de quién soy. Alguna excusa un sábado noche para dejar las ojeras en casa, junto a mi mala cara. 
A lo mejor lo último que necesitaba era un empacho de reproches, de noches desganadas y excusas para deshacer la cama. A lo mejor sólo necesitaba cambiar al Amor de postura, ponerlo a cuatro patas, y atreverme a llamarle perro. 
Pero perdí los besos y las ganas de hacerlo.
De hacerlo todo. 
Quizás sólo necesitaba un café, a solas, conmigo. 
O tiempo. O una borrachera en la que perdiese hasta el nombre.
O simplemente una noche en la que me malquisieran por un rato. 
No necesitaba divorciarme de mis ganas, ni tampoco del amor, no quería la separación de bienes, ni planes de futuro hasta que la muerte decidiera por mi. 
Y dejar de limpiar la casa intentando sacar brillo a algo viejo que no reluce, cambiar los muebles por unos nuevos, o qué carajo...tirarlos por la ventana.

Quizás...sólo necesitaba la risa de alguien. 


sábado, 16 de noviembre de 2013

Y veinte años no son nada...


- Pero la vida, ¡la de verdad! Con todo su jugo...¿qué es?

- Estás loco...

- El dinero, el confort, la comodidad ¿Es eso para lo que estamos aquí?

- ¿Así pretendes justificar tu revolcón de esta tarde? 

- Esa no es la cuestión...no...lo que necesito no es follar...sino sentirme VIVO





martes, 12 de noviembre de 2013

Inventario de alma

Las cosas que me dices cuando callas
los pájaros que anidan en tus manos
el hueco de tu cuerpo entre las sábanas
el tiempo que pasamos insultándonos.
El miedo a la vejez y a los almanaques
lo taxis que corrían despavoridos
la dignidad perdida en cualquier parte
el violinista loco, los abrigos.
Las lunas que he besado yo en tus ojos
el denso olor a semen desbordado
la historia que se mofa de nosotros
las bragas que olvidaste en el armario.

El espacio que ocupas en mi alma
la muñeca salvada del incendio
la locura acechando agazapada.
La batalla diaria entre dos cuerpos
mi habitación con su cartel de toros
el llanto en las esquinas del olvido
las cenizas que quedan, los despojos
del hijo que jamás hemos tenido.
El tiempo del dolor, los agujeros
el gato que maullaba en el tejado
el pasado ladrando como un perro
el exilio, la dicha, los retratos.
La lluvia, el desamparo, los discursos
los papeles que nunca nos unieron
la redención que busco entre tus muslos
tu nombre en la cubierta del cuaderno.

Tu modo de abrigarme el corazón
la celda que ocupaste en una cárcel
mi barca a la deriva, mi canción
el bramido del viento entre los árboles.
El silencio que eximes como un muro
tantas cosas hermosas que se han muerto
el tiránico imperio del absurdo
los oscuros desvanes del deseo.
El padre que murió cuando eras niña
el beso que se pudre en nuestros labios
la cal de las paredes, la desidia
la playa que habitaban los gusanos.
El naufragio de tantas certidumbres
el derrumbe de dioses y de mitos
la oscuridad en torno como un túnel
la cama navegando en el vacío.

El desmoronamiento de la casa
el sexo rescatándonos del débil
el grito que oradó la madrugada
el amor como un rito en torno al juego.
El insomnio, la ausencia, las colillas
el arduo aprendizaje del respeto
las heridas que ya ni Dios nos quita
la mierda que arrastramos sin remedio.
Todo lo que nos dieron y quitaron
los años transcurridos tan deprisa
el pan que compartimos, las caricias
el peso que llevamos en las manos.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

De lirios

Eras una profecía a medio cumplir. 
Las ganas por las mañanas y la paz de los domingos. 
Eras la incertidumbre del calendario y la certeza de la piel. 
La espuma de la cerveza, los labios rojos de la botella, el tanga en el sofá y la incomodidad en la cama. 
El camino largo que siempre me gustaba coger. 
Eras un deleite para mis manos, y un escándalo para quien no te tocase. 
Eres la cucharada justa de azúcar.
El llegar a tiempo para hacerme el boca a boca después de ahogarme en un vaso medio vacío. 

domingo, 3 de noviembre de 2013

Me llaman Octubre, no pretendas saber más de mí.
Mejor no preguntes, soy luna nueva fácil de partir.
No pierdas tu tiempo
obstinado en mantenerte como un viento a mi lado,
yo te convertí en Noviembre, así es mi calendario.
A veces pienso que es un don olvidar.

Me llaman Octubre, desde que sólo hablo de ti
ya no hay más solución que esconderme.