domingo, 24 de noviembre de 2013

Decidir lo que sobra es lo más complicado

Quizás sólo necesitaba un baile. 
Salir por ahí, un carnaval donde poder olvidarme por un rato de quién soy. Alguna excusa un sábado noche para dejar las ojeras en casa, junto a mi mala cara. 
A lo mejor lo último que necesitaba era un empacho de reproches, de noches desganadas y excusas para deshacer la cama. A lo mejor sólo necesitaba cambiar al Amor de postura, ponerlo a cuatro patas, y atreverme a llamarle perro. 
Pero perdí los besos y las ganas de hacerlo.
De hacerlo todo. 
Quizás sólo necesitaba un café, a solas, conmigo. 
O tiempo. O una borrachera en la que perdiese hasta el nombre.
O simplemente una noche en la que me malquisieran por un rato. 
No necesitaba divorciarme de mis ganas, ni tampoco del amor, no quería la separación de bienes, ni planes de futuro hasta que la muerte decidiera por mi. 
Y dejar de limpiar la casa intentando sacar brillo a algo viejo que no reluce, cambiar los muebles por unos nuevos, o qué carajo...tirarlos por la ventana.

Quizás...sólo necesitaba la risa de alguien. 


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