Las ganas por las mañanas y la paz de los domingos. Eras la incertidumbre del calendario y la certeza de la piel.
La espuma de la cerveza, los labios rojos de la botella, el tanga en el sofá y la incomodidad en la cama.
El camino largo que siempre me gustaba coger.
Eras un deleite para mis manos, y un escándalo para quien no te tocase.
Eres la cucharada justa de azúcar.
El llegar a tiempo para hacerme el boca a boca después de ahogarme en un vaso medio vacío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario