viernes, 25 de abril de 2014

Amores im-propios

A veces me siento patética. 
A veces me hago el amor.
A veces me miro mientras me desnudo. 
A veces me engaño.
Otras te engaño.
A veces lloro.
A veces me siento cobarde.
Y otras idiota.
A veces nunca me perdono.
Otras veces bailo en el salón.
Y otras me hago reír.
A veces hasta a mi me sorprende mi prontitud para hacer lo que menos debo hacer.
A veces me hago llegar al orgasmo.
Y otras me lloro.



Cómo no me voy a querer.



lunes, 21 de abril de 2014

Declaración de principios



Te quiero aunque la brevedad del tiempo
-según las normas y reglas establecidas-
no justifique tal promiscuidad verbal,
ni tal apuro sentimental.
Te quiero desde la noche a la mañana,
porque no sé hacerlo de otra manera.
Te quiero como soy, torpe sin elegancia.

En el desayuno, te quiero despeinada, 
sin pintar, mujer, humana. 
No correctísima, ni de moda.
Te quiero entre los libros, entre el café,
en ese pequeñísimo rincón de la casa
con sus largas sombras y el polvo añejo.

Te quiero aunque el diario nos sacuda
con noticias de que el mundo 
está muerto de miedo, 
que la inflación es tan alta
que valen lo mismo las balas que la vida, 
y que los muertos mueren más veces
bajo el silencio y las bombas.
Que el FMI asesinó a la alegría
y que el amor se ahorcó
en una habitación de Madrid.
Agitan que la muerte misma
juega a los dados con la gente;
y ya no se puede que querer. 
Entonces, aún más te quiero.
Porque ahora querer es subversivo,
te quiero guerrillera, te quiero mi heroína.

Te quiero en el almuerzo y en la cena.
Te quiero entre las sábanas mojadas y
entre esos pequeños
besos somnolientos en el que las bocas
juegan a buscarse desorientadas.
Te quiero cuando con un dedo 
busco despertar el calor otrora
encendido en nuestras largas noches.

Te quiero, te quiero, te quiero
aunque esto suene a cursi,
aunque nadie lea esto que escribo.
Te quiero sin metáforas, a pura piel,
liso, llano, simple, así te quiero.
Te quiero de maneras terrestres, 
sin astros, ni dioses, ni mercado.
Te quiero aunque no te vea,
te quiero aunque no me hables.
Te quiero aunque no sepas que te quiero,
o si lo sepas, pero aún así no digamos nada.



Alan Arias

miércoles, 16 de abril de 2014

Atentamente: Nadie



Dices que me recuerdas desde toda una vida.
Yo sonrío. 
Tengo mala memoria, 
y peor suerte si por casualidad alguna vez 
hubiese cruzado miradas contigo 
y me atreviese a no recordarte...
Pero no sé quién eres.
No logro intuir a qué huele tu pelo,
ni sé el camino que lleva a tu casa.
Desconozco qué mala fortuna habrán tenido esos ojos
que parecen haber llorado ríos.
Supongo que te habrás equivocado de labios,
yo no soy quien dices.

Una vez tuve una vida,
le puse nombre y apellidos,
sufrí las siete plagas.
La dejé a merced de los buitres,
para que rasgaran gustosos
la inocencia que me sobraba
y dejaran irreconocible
la huella de un pasado.



sábado, 12 de abril de 2014

Para qué vamos a mentirme

Me rompí y me recompuse el mismo día.
Me miré en el espejo mientras lloraba,
y vi a una mujer rota.
Y créeme si te digo, 
que he visto llorar a muchas mujeres,
pero nunca había visto 
a una mujer tan 
rota.

Y lo siento
por todos tus intentos
y conspiraciones del mundo.
Pero no he dejado de ver el mundo
como la mierda que es.


miércoles, 9 de abril de 2014

Desastre, cariño, mujer


Por suerte para las desgracias sigo siendo la misma, 
pelo rojo, los mismos dientes, mismos ojos, nariz, boca y mismo desconcierto.

Sigo siendo la reina, 
aunque se haya derrumbado mi reino.
Para qué lo quiero. 
Aunque no haga lo que quiera, 
ni a veces quiera lo que haga, 
mi palabra sigue siendo mi ley.
Aunque nadie me comprenda, 
el mundo aún sigue bajo mis pies, 
y tú me sonríes.

Sufro el vértigo del error, 
camino desnuda entre el tedio y la pasión,
y no sabes lo que duele no poder equivocarte.
Tengo anorexia creativa,
lo que aún lo complica todo.
No tomo pastillas para soñar,
aunque me proteste el corazón,
tampoco tomo nada para parar la hipocondría
que por las noches se hace un hueco en mi colchón.
Tengo un agujero en las costillas con nombre de mujer.
Y la almohada ya se ha cansado de escucharme,
pero no me importa demasiado 
mientras me quede cerveza,
y tú me sonrías.

miércoles, 2 de abril de 2014

Someone like m̶e̶



Todas esas que te hacen reír. Y no son yo.
La que tiene un te quiero para cada uno de tus te quieros. Esa que no sale corriendo con tus dedos entre las piernas.
Aquella que te cuela en los asientos traseros de su coche para ver las estrellas, y de paso mirar al cielo,
o la que te invita a una cerveza en la barra de ese bar que nunca nos verá el pelo.
O quizás la chica del sábado por la noche que no para de echarte miraditas,
hasta que termina por echarte en su cama. 
La que sabe cómo hueles.
Y que sabes aún mejor.
Y es que haber quién tiene cojones de decirte que no.
La que te da el corazón sin seguros a todo riesgo, sabiendo que eres ave de paso y ojalá te quedes.
Todas esas, que no serán yo.
Todas esas, que son yo. 

Nunca encontrarás a alguien como yo.
O eso espero.