miércoles, 9 de abril de 2014

Desastre, cariño, mujer


Por suerte para las desgracias sigo siendo la misma, 
pelo rojo, los mismos dientes, mismos ojos, nariz, boca y mismo desconcierto.

Sigo siendo la reina, 
aunque se haya derrumbado mi reino.
Para qué lo quiero. 
Aunque no haga lo que quiera, 
ni a veces quiera lo que haga, 
mi palabra sigue siendo mi ley.
Aunque nadie me comprenda, 
el mundo aún sigue bajo mis pies, 
y tú me sonríes.

Sufro el vértigo del error, 
camino desnuda entre el tedio y la pasión,
y no sabes lo que duele no poder equivocarte.
Tengo anorexia creativa,
lo que aún lo complica todo.
No tomo pastillas para soñar,
aunque me proteste el corazón,
tampoco tomo nada para parar la hipocondría
que por las noches se hace un hueco en mi colchón.
Tengo un agujero en las costillas con nombre de mujer.
Y la almohada ya se ha cansado de escucharme,
pero no me importa demasiado 
mientras me quede cerveza,
y tú me sonrías.

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