viernes, 28 de noviembre de 2014

Borradores III

Podrías no haber sido tú entre todas las mujeres.
Podría haberme perdido con cualquier otra, 
con una mochila y un destino indefinido, 
y después 
follar 
como 
locos.

Haber elegido entre preciosas vistas a la playa,
o las calles estrechas de otra ciudad. 

Podría haberme ido con la más guapa de la fiesta. 
O con dos más.

Podría no haber aguantado tus manías. 
Haber suprimido mis ganas de ti.

Podría haberme enamorado de las tetas de otra.
Abrazarla al terminar de corrernos.
O verla amanecer entre las sábanas, despeinada y diciéndome: ven. 

Aunque de esas tres últimas me cabe la duda. 

Sin embargo, decidí compartir contigo cama y hipocondrías.

Borradores II

Llego a casa con la boca sabiéndome a tabaco
y a un par de besos.
Tengo los ojos vacíos de no verte 
y cuatro verdades que hoy no me apetece
discutirme.

Te echo de menos.
Como nadie.
Como todos.
Como se echa de menos eso que nunca fue tuyo.
Como el suicida buscando sus ganas de vivir.
Hasta decir basta.
Así, 
sin metáforas 
ni eufemismos.

Hoy vamos a salir a la calle con los sentimientos sin maquillar.

Los besos que no me has dado, 
me queman en la boca. 


Borradores

Has vuelto.

Y joder, 
                      qué bien.


Me siento como si me hubiese duchado después de tres años con la misma ropa.
Las baldosas de la cocina me han visto bailar 
y de sobra han sabido que eras tú quien volvía.
He notado como al agujero de mis costillas
le salían flores.

Vamos a contarnos algo sin decir nada,
y reírnos un rato del silencio incómodo.
Qué ganas de darte un abrazo
de esos que aprietan 
pero no ahogan.
Tomarnos un par de cafés,
y ponernos hasta el culo 
de ron.

Ya ves.
La televisión sigue diciendo la misma mierda,
los periódicos hablan de un golpe de estado en la luna,
y han aprobado una ley a favor de abolir la pasión.


Pero has vuelto, 
y joder,
qué bien.




martes, 11 de noviembre de 2014

{...} Pero te veo en cualquier parte,
              recordando sonrisas en obras de arte,
                          bromeando en las tardes lluviosas.


sábado, 8 de noviembre de 2014

Hazme el odio



El primer odio nunca se olvida. 
La primera vez que me rompieron el corazón sentí como el pecho me ardía 
y el corazón se me caía al suelo a cámara lenta.
Roto, 
como todas las primeras veces, 
con sangre, y sin saber muy bien por qué agujero. 
Un dolor placentero. 
    Por cierto, odié a esa mujer con locura. 

También creo en el odio a primera vista.

Y es que la primera vez siempre duele, pero las otras también. 
El odio de la primera vez está aún plastificado, esperando romperse y ser estrenado. 
Hazme el odio, que el amor lo tengo averiado. 

El primer odio nunca se olvida, es el más especial. 
Tu cuerpo entero nota el cambio. 
Lo que antes te hacía soñar, ahora no te deja dormir. 
Las mariposas del estómago se quedaron en simples...capullos. 
Esa canción tan especial ahora es el más sincero himno a la rabia. 
Como cuando te agarran del cuello mientras te hacen el amor.  

También conocerás el odio platónico. Pero no te preocupes, ese sólo dura un poco más.
Los años pasarán, alguna vez te volverán a decir eso de...'el primer amor nunca se olvida'
pero tú tranquila, se te nota en la mirada que vives enamorada del odiσ. 



miércoles, 5 de noviembre de 2014

De ti y otras muertes

Una parte de mi quedó huérfana. 
Lo sé porque te fuiste. Sin hacer ruido.

Y porque todavía hoy,
a veces,
sueño contigo.

Han pasado los años como un jarro de agua fría,
ya ni si quiera llueve sobre mojado.
Ojalá pudiera disfrutar por un rato del dolor que me causaba echarte de menos,
ojalá pudiera ser otra vez una niña jugando a pegar piezas de un jarrón que yo misma rompí.
Han pasado los años.
He perdido la cuenta.
Y también la cabeza.
Ahora sólo soy los trozos que dejaste por ahí, en otras bocas, en otros ojos, en otras manos.
Te sueño
a veces
como si no hubieran pasado los años,
como si la ternura con la que me abrazabas no hubiera envejecido.


Así la inmortalidad se ríe de mi.


"Pero esa sonrisa era mía.
La había provocado tantas veces
que de algún modo siempre
me he sentido partícipe de ella.
Incluso en este tiempo que se la habrás regalado a cualquiera

Estás igual. Dijo. 
No supe qué hacer con su recuerdo en ese momento.
Como si de golpe hubiera estado intentado olvidar
algo que en realidad ya no necesitaba.
Ni siquiera cuando sonrió
sentí que aquellos labios
hubieran atado los míos
al borde una copa.
- Tengo que irme. Dije.
Como quien escapa del ruido del pasado
cerrando todas las puertas del destino.
Caminé hasta casa, extraño, confuso,
con la sensación de haber perdido las llaves
del resto de mi vida
y esa tristeza infinita en el pecho
de quien ya no tiene de quien olvidarse. 
- Cuatro años. Me dije en voz alta sorprendido."