Has vuelto.
Y joder,
qué bien.
Me siento como si me hubiese duchado después de tres años con la misma ropa.
Las baldosas de la cocina me han visto bailar
y de sobra han sabido que eras tú quien volvía.
He notado como al agujero de mis costillas
le salían flores.
Vamos a contarnos algo sin decir nada,
y reírnos un rato del silencio incómodo.
Qué ganas de darte un abrazo
de esos que aprietan
pero no ahogan.
Tomarnos un par de cafés,
y ponernos hasta el culo
de ron.
Ya ves.
La televisión sigue diciendo la misma mierda,
los periódicos hablan de un golpe de estado en la luna,
y han aprobado una ley a favor de abolir la pasión.
Pero has vuelto,
y joder,
qué bien.
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