Dos,
tres años
no sé exactamente cuántos son
pero sé que es mucho tiempo
con el pensamiento constante
de que todo está saliendo tan jodidamente bien
que verás tú después el efecto boomerang
que hostia va a traer.
Pero esta vez
la hostia nunca llega
y siempre es calor, beso, camisas tropicales,
sábados de sol, un sí a todo.
Y toda la culpa, la tienes tú.
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