Estuve a punto de pedirte que te quedaras
De lamerte como un perro y convencerte de intentarlo
Te hubiera dicho que ya no sabía cómo seguir
Porque lo que de verdad me apetecía
De verdad, de verdad, era matarte.
Matarte y casarme contigo
Siendo lo más exagerada posible
Porque el tiempo corre y yo quise ser más rápida
Quise la ceremonia, y después los papeles del divorcio
Pero si me hubieras dicho
lo de la otra noche, que quizás sí,
que alguna oportunidad habría.
Entonces y solo entonces
te hubiese lamido hasta las rodillas.
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