cuando dormíamos
sentía que cualquier día me iba a matar
así que te pedía tres centímetros más
entre tu cara y la mía.
Pero ayer
no me hubiese importado morir
por sobredosis de dióxido de carbono
hubiera dado
todo lo que llevo encima
mi pata de cabra
mi diente de león
por compartir contigo
ese aire que tan cerca
me respirabas.
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