Desde que llegó la pandemia y ha parado un poco nuestras vidas
me he dedicado a bailar reggaetón en casa mientras hacía exámenes,
superaba movidas y me enseñaba a estar en calma sola.
He aprendido mucho y bien, ahora, desde este punto de no retorno
desde el punto de la cero rabia, puedo ver la tipa que soy cuando estoy sola.
No es alguien que me caiga mal, la verdad. Me veo bastante solitaria, difícil de adaptar
al ritmo de alguien, y sobre todo, a sus maneras. Como un caballo hasta el culo de coca,
difícil de montar. Ahora que sé mis horarios, que me perfumo para mi, ahora que le quité cualquier poder
a todo lo que podía hacerme daño, después de decir 47 veces que no me apetece enamorarme.
Ahora, en cambio, no me disgusta la idea.
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