Hoy traigo en los bolsillos cenizas que guardé. Las usaré como abono para los sueños que aún me quedan. Tú, siempre me trataste de loca por soñar demasiado, perdóname. Traigo en la maleta algunos versos, podría contarte que volverán las oscuras golondrinas, o decir que no brota sangre de la herida porque el muerto está en pie... Podría pensar que tus ojos se han vaciado. Fuego y agua. Agua y fuego. Mis incendios contra tus tormentas, mis tierras quemadas por tus inundaciones, mi rabia contra la vida. ¿A qué ombligo habrán ido a parar esas golondrinas? Nunca antes tuve la vida tan cerca de mí.
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