Se te mete pintura por los ojos, por las pestañas, la saboreas con la boca, por los agujeros de la nariz, por las manos, hasta debajo de las uñas. Llevas la ropa puesta...pero al quitártela descubres que estás empapada y ha calado la ropa.
Esa pintura es permanente.
Y ahora vete, dúchate, frótate bien, deja que pasen los días, los meses, los años, intenta taparla.
Pero debajo de toda esa ropa, por siempre, llevas esa pintura como un tatuaje...

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