lunes, 8 de abril de 2013
Introducción al renacimiento
Hablaba hoy el periódico de crisis y guerras. De lunas que se menguan.
El tiempo está revoltoso y juega a mojarnos a su antojo. Hablan los titulares de un nuevo Renacimiento dentro de mi.
Descubiertos se hallan principios vacíos y vergüenzas que deben desvestirse en el juicio del espejo. Se han encontrado restos de te quieros que se quedaron sin decir en las faldas de las montañas de Nunca Jamás; sentimientos olvidados que creían enmudecer con el tiempo.
Aparecen nuevos frentes cargados de letras, pintores, y genios locos que aún están por conocer. Las nuevas generaciones, lejos de ser la del 27, sólo piensa en no pensar. La poesía se vende en la carnicería a precio de carne de buey. Beethoven, medio sordo por las burlas, crea con grandeza la sonata que oiremos en el escenario de las sábanas...La Sonata del Gemir. Revoluciones de carne y piel, con amaneceres que huelen a sexo y tabaco.
Los políticos y los tontos ocupan la contraportada. Unos juegan a mentir y otros a reír. Y ninungo de ellos sabe nada de lo que ocurre aquí.
Se ha descubierto un nuevo París donde los relojes van al sentido contrario, los semáforos son de todos los colores y la gente se toca cuando camina por la calle. París siempre huele a menta. Las malas lenguas hablan de Venecia encharcada cada vez que lloras.
Dalí sigue asentándose a la sombra de Gala, y Neruda sigue viviendo sólo en aquel cuchitril de tierra de nadie, escribiéndole al invierno que te dejó ir. Son demasiadas primaveras sin saber de ti.
Los valores en bolsa descienden en picado, abril empieza a florecer, y cada vez las despedidas son menos tristes.
Y la última Buena Nueva aún está sin escribir. Nadie sabe que te vuelvo a buscar entre las calles de una ciudad blanca. Nadie habla de ello porque las letras aún no están escritas; pero volveré a por algo, algo que aún no sé lo que es.
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