jueves, 18 de abril de 2013

Intuiciones de Granada


Te he imaginado tantas veces que ahora que te tengo delante, aún no me creo que sea verdad. Te he imaginado desde cualquier lugar, desde la oficina o antes de ir a dormir, con sólo cerrar los ojos te intuía desde lejos. Me he preguntado millones de veces cómo olerías cuando la luna se pone sobre tu tejado negro y estrellado, a qué sabrían los cafés cuando despertabas, si acaso necesitaría azúcar para endulzar algo que venía amargo de su existencia. 
Te he echado de menos...no preguntes cuántos años han sido, ni por qué aún no he venido a buscarte; sé que tus ríos y los míos irán a desembocar al mismo lugar. Y lo sé porque te siento, porque no me hace falta tenerte, ni siquiera saberte, para sentirte conmigo y sentir que me sientes. Porque creo que la casa de cada uno está en el lugar donde se encuentra, como un caracol con su casa siempre a cuestas. No hará falta París para sentir en los pies descalzos los cristales de la bohemia y el sabor agridulce del Arte. En ti cantan alegres estómagos vacíos y pintan los pintores las calles que ayer te engendraron. A ti van a parar todos los pobres que sólo tienen dinero, y también las putas y los vasos de tequila.
He saboreado tus colores, he trazado con mi lápiz formas inigualables sobre tu pecho, y sé que cuando llueve tus calles se vuelven más escurridizas y es fácil el tropiezo.
Mi exilio cada fin de mes sólo sirve para recordarte, para conocer otros horizontes que quizás no sean míos, pero que quiero conocer.
Soy rica en la incertidumbre, mas certezas tengo pocas, pero si algo sé, es que contigo SOY.



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