sábado, 31 de agosto de 2013

Dejad de quererme


-Estoy deseando oír lo que tienes que decir.

-Todo es mentira, te han engañado.

-Tú...¡tú me engañas!

-¿Una buena razón? ¿Quieres una buena razón? ¿La quieres de verdad? Es muy simple, me aburro aquí. Todo me aburre, mi encantadora esposa, mis adorables retoños, mi hermosa casa y mi lucrativo empleo. Todo es un sueño. Esta vida es una mierda. Míranos, mírate, mírame, aún somos jóvenes y atractivos, pero ¿por cuánto tiempo? ¿me lo puedes decir? Podríamos morir en cualquier momento.
Tú por ejemplo, ¿cuántos buenos momentos? ¿cuántos momentos memorables has vivido desde que naciste? ¿eh? Dime.

-¿Cómo quieres que lo sepa?

-Yo te lo diré. Todos juntos sumarían un año, y siendo generoso. El resto del tiempo has dormido, preparado la comida y limpiado. Has cumplido con tu deber. Pero la vida, la de verdad, con todo su jugo...¿qué es?

-Estás loco...

-El dinero, el confort. ¿Es eso para lo que estamos aquí?

-¿Así pretendes justificar tu revolcón de esta tarde?

-Esa no es la cuestión, no, lo que necesito no es follar...sino sentirme vivo.


......

- Yo también paso de ti, de vosotros, como paso de todos los que de pequeños ya tenían la mejor goma, el mejor cuaderno, el mejor gorro de lana. Porque lleváis en los genes la reprochabilidad. Y además me aburrís.

- Deberias dejarlo ya, o acabarás totalmente sólo...

- Ya estoy solo,  no tengo ni un amigo sentado a esta mesa, porque no tengo nada que ver con estos cretinos.

martes, 27 de agosto de 2013

Recomposición

Que se mueran mis inseguridades. 
Que se ahoguen todos mis miedos en el vaso medio vacío.
Que se borren todas las tardes que pienso que siempre pierdo. 
Que no se rompa todo lo que toco. 
Que no me rompan las manos que hoy me tocan.
Que no vuelva a llevarme mal con la del espejo. 
Que sólo me vuelva de papel si es para vestirme de colores.
Que no vuelva a discutir con la almohada dónde está el bien y el mal.
Y sobre todo, que no se me olvide el primer consejo. 

martes, 20 de agosto de 2013

Cartas a Nadie

Seis años después, o quizás algún siglo menos, apareces molestándote en apartarme el pelo de la cara.
Y te sorprendes al ver que ya no tengo la carita de niña que tanto te gustaba.
Y me sorprendo al ver que ya no soy una niña.
¿Dónde vas ahora que no hay salidas ni destinos? Dónde iré a parar yo...
No te importa el sitio, ni tampoco pillarme con las manos en la masa, o en las piernas de otra, apareces en pálpitos causándole taquicardias a un corazón que ni siquiera ya late por ti. O quizás sí.
A veces puedo olerte a kilómetros de mis rediles, andas cerca siempre por muy lejos que estés. Y eso es lo peor.

Me muero algún que otro jueves por la tarde, y me atrevería a decir que eres la herida con sangre más dulce que conservo en mi cuerpo. Para ti ha de sería un privilegio si tuvieras en cuenta que me gusta echarme cal en ellas.
Pero a ti, ciertamente, poco te importa ya eso.
Ya ni si quiera sé a quién escribo, pero al menos me lees, y sé que no puedo estar muerta.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Rojitas las orejas


Tengo ronca el alma de quererte 
en esta soledad llena que me ahoga; 
tengo los ojos llenos de luz de imaginarte 
y tengo los ojos ciegos de no verte; 
tengo mi cuerpo abandonado al abandono 
y tengo mi cuerpo tiritando de no poder tocarte; 
tengo la voz tosca de hablar con tanta gente 
y tengo la voz preciosa de cantarte; 
tengo las manos agrietadas de la escarcha 
y tengo las manos suaves de en el cielo acariciarte; 
tengo soledad, luz, alegría, tristeza, 
rebeldías, amor, sonrisas y lágrimas... 

Y también te tengo a ti, preciosa, 
caminando por las venas con mi sangre.

jueves, 1 de agosto de 2013

Carta a todas nuestras catástrofes

No negaré que soy difícil de aguantar, que soy experta en eso de sacarte de quicio y buscarte las cosquillas...tampoco desmentiré que me encanta echarte el humo en la cara para hacerte toser, y es habitual mi risa en nuestras discusiones.

Entiendo que digas que no me soportas, pero no me digas que quizás algún día sea tarde...
Mis celos terribles comprados en una subasta a la mejor postora, mi miedo precipitado a los te quiero que tanto me gustan, mi imaginación descarada a la hora de imaginarte con otra, el vértigo que me produce mirar desde tus piernas al suelo, las veces que lloré después de hacer y deshacer el amor, y mis ganas de enfadarte...

Claro que entiendo que no me soportes...y también espero que lo entienda tu futura mujer. Porque estas ganas de matarte son la mejor excusa para revivirte cada día. Eso sí...prometo no enfadar a tu mujer; cuando lejos de nuestra cama todavía sienta ganas de enfadarte, haré todo lo posible por no molestar. Te compraré una bonita casa, y unos hijos de pega si así lo quieres...te pagaré toda una vida si así me prometes que serás feliz. 
El trabajo de tus sueños que me haga separarme a kilómetros de ti, el tímido deseo donde se columpian tus cuerdas vocales, esa mujer con la que quieras acostarte y también despertarte, la luna que te alumbre cada noche...todo eso que no tienes, yo lo buscaré con mis manos. 


Y es que te pones tan guapa al enfadarte...