Que se borren todas las tardes que pienso que siempre pierdo.
Que no se rompa todo lo que toco.
Que no me rompan las manos que hoy me tocan.
Que no vuelva a llevarme mal con la del espejo.
Que sólo me vuelva de papel si es para vestirme de colores.
Que no vuelva a discutir con la almohada dónde está el bien y el mal.
Y sobre todo, que no se me olvide el primer consejo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario