Vuelvo a casa. Llueve.
Parece que toda la lluvia fuese a estamparse contra mi coche con rabia,
-qué coño le habré hecho yo al cielo.
De fondo suena una canción de esas lentas y penosas que sólo pones cuando estas triste y no tuvieras mejor idea que meterte el dedo en la pena.
O en la llaga.
Como siempre, me quedo un rato en el coche al llegar,
es un método parecido al de coger por capricho el camino más largo,
pero para llegar a ninguna parte.
Como siempre al volver bebo cerveza,
como si no soportase
quererte
sin excusas,
a cara descubierta,
sin más razones
que porque sí.
... Entre las gentes,
a un lado de tus gentes y las mías,
te he dicho "ya es tarde",
y tú sabías que decía "te quiero".
No hay comentarios:
Publicar un comentario