Desde que no estás conmigo los árboles se han vuelto más simpáticos. Las vecinas, ahora, me saludan al verme, dicen que vaya alivio. La discoteca que teníamos debajo del piso ha dejado de quejarse por los ruidos. Tus amigas hicieron una fiesta cuando se enteraron de la buena nueva, ahora dicen que me ven más guapa, que soy más yo y menos rara. Se alegró hasta la policía.
Tres días después salí a la calle, y el mundo, haciéndome un gesto ruin, siguió girando.
Y la vida se empeña en ser más amable.
Como un beso planificado.
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