lunes, 31 de agosto de 2015

Defensa de la alergia

Defender la nostalgia como una trinchera 
defenderla del escándalo y la rutina 
de la miseria y los miserables 
de las ausencias transitorias 
y las definitivas

defender la nostalgia como un principio 

defenderla del pasmo y las pesadillas 
de los neutrales y de los neutrones 
de las dulces infamias 
y los graves diagnósticos

defender la nostalgia como una bandera 

defenderla del rayo y la melancolía 
de los ingenuos y de los canallas 
de la retórica y los paros cardíacos 
de las endemias y las academias

defender la nostalgia como un destino 

defenderla del fuego y de los bomberos 
de los suicidas y los homicidas 
de las vacaciones y del agobio 
de la obligación de estar alegres

defender la nostalgia como una certeza 

defenderla del óxido y la roña 
de la famosa pátina del tiempo 
del relente y del oportunismo 
de los proxenetas de la risa

defender la nostalgia como un derecho 

defenderla de dios y del invierno 
de las mayúsculas y de la muerte 
de los apellidos y las lástimas 
del azar 
                  y también de la alegría.



BenedettYo.




jueves, 27 de agosto de 2015

Cosas que escribí algún día y no podía dejar en el cajón II

No estas en mi casa
ni en mi cama
ni en el plato
No estas en las calles adonde voy
no sé en qué ciudad
ni con qué gente.
No estas en las bocas que no te nombran
ni en los besos
ni en las caricias que arañan
No estas en mi mesa
entre los lápices
en el culebrón de sobremesa
ni el teléfono cuando suena.
No estas en otras mujeres
ni en otros cuerpos
ni tan siquiera en las canciones
no estás en ningún lado
pero estás 
en mi.

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Una estampida de bisontes cuando me miras.

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Todas las noches.
Toc, toc.
Un martillo me martillea la cabeza. 
Y suena a todo menos a hueco.
Me evaporo, me hundo en mi, pongo los pies en el techo e intento verlo todo desde otra perspectiva.
Alguien me habló una vez de cambiar los muebles de sitio para no notar que algo faltaba.
Alguien debería besarme los ojos cuando algún impertinente recuerdo se atreve a molestar y compartir conmigo sopa y cama.
A quién va a extrañarle después que ande cual perro callejero desconfiando de quien se acerca a darme caramelos.

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500 noches para curarse solo.
Diez tropiezos por gusto.
Siete plagas de piojos.
Seis puñales en la espalda.
Cinco razones para pensárselo dos veces.
Cuatro catarros mal curados.
Tres novias con mal carácter.
Dos, lo único necesario.
Uno ...pero dos no es igual que uno más uno.

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 Tu recuerdo es un pelotazo en toda la cara. 
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Conocí una mujer, maestra en avisarme de lo que estaba mal
e inducirme a él
subiéndose la falda
Feroz, leal, verás...

Conocí a otra mujer tan dulce como el ron
aficionada a la poesía
y al desconsuelo.
Casi como yo, pero sólo casi.

Quise a una mujer hecha a mi medida.
A la medida de mi espalda.
A la altura de sus pezones.
Valiente a la hora de mandar a tomar por culo mis enfermedades inventadas.
Audaz en enseñarme lo grande de dos que se miran sin decirse nada y todo lo entienden.
El milagro de la extraordinaria complicidad.
Se enamoró de la forma en la que yo venía para irme. 
La ternura del beso en la frente.
Señora en la cama y en la calle. 
La puta en este caso 
era yo.

Sin embargo me desbordé 

con una que venía a deshora
a desmedida
y sin cita previa. 
Con ella descubrí que el Bosco no entendía una mierda del verdadero jardín de las delicias.
Tan odiadora de mis inseguridades-de-mierda
Ángel de la guarda de los artistas desesperados
la Magdalena por la que Joaquín suspiraba. 

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miércoles, 26 de agosto de 2015

Cosas que escribí algún día y no podía dejar en el cajón...


Coge algo de comida, se lo va a comer y hace el gesto de ofrecerle un poco al perro mientras él se deshace en zalamerías. Ella después se lo come; le aproxima los dedos al perro en un intento tramposo de premiarle, ya sin comida, sólo queda el olor. Él le lame los dedos con ganas, satisfecho por el falso manjar.


Quizás el perro lamiéndole los dedos soy yo.

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La locura de follar contigo.
-Siempre me dejas sin palabras-
Te he visto irte en una estación con cualquier probabilidad de ser de todos menos mía. También te he visto fundiendote conmigo, hacernos una, sin poder distinguir donde empiezan tus fronteras y las mías. Sin poder callarme todas esas cursiladas que escriben los poetas.
Te ríes, sin saber que me reverdecen orquídeas en el estómago.

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Te espero como espera un río contaminarse. 

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Por ti me comería una cucaracha. Es más, por ti me comería un cocodrilo que se hubiese comido mil cucarachas.

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Tenía razón cuando me dijo: adoras las causas perdidas.
Fiel defensora con sombrero de cartón y bandera que apadrine cualquier intento abocado a la posibilidad del desastre.
Con el tiempo logré entender que me muevo por la vida como un mosquito buscando la luz.
Solo que mi luz es algo que sepa hacer bailar mi ritmo cardíaco. Quiero decir, arritmias, dolores de estómago y brillo en los ojos.
No sé vivir sin la sensación de conducir de noche con las luces apagadas.
Sin la violencia del sexo.

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Aborrezco la sobriedad. Al indolente. Al que hace de todas las causas la suya, sin ser de ninguna.
Aborrezco al que sabe olvidar.
Al tradicional. A los maquillajes. Me agotan los que no conocen la curiosidad. Los que estudian para sacar nota y no aprenden. Me queman las certezas. El sentir nada. El gris incómodo entre el blanco y el negro. 
Me incomoda el dolor de muelas, y no saber olvidar.



To be continued...




lunes, 24 de agosto de 2015

Mujer con los pies hundidos en el charco verde

Mi vida resulta así el antetítulo de la gran obra. Un ensayo permanente buscando cómo evitar el error. Pero quien quiere la perfección ha de hundir a veces los dedos en la mierda, cosa que me repito y parezco no aceptar. Debería ser el Goliat ante la insignificante probabilidad de equivocarme, y sin embargo resulto ser el soldadito de plástico verde minúsculo con los pies unidos a un charco verde. Beata de la quimérica perfección.
La gran obra llegará cuando no haya ensayo, cuando la voz en off que se pregunta si de verdad puedo hacerlo por fin se apague, y de una vez por todas, de una gran vez, como la gloriosa aparición, como el esplendor de un aura, hunda con decisión mis dedos en la mierda.

Esto es sólo el prólogo.

viernes, 21 de agosto de 2015

Cabecita loca




Con el tiempo una descubre que si miras los álbumes de fotos del final al principio las historias siempre siempre tienen un final feliz. 
Que lo de cabecita loca no es sólo una canción de Amaral ni escribir en la biografía de twitter que eres bipolar y retrasado 
sino historias para repartir en algún café y cientos de pastillas inmovilizadoras para dormir a un caballo.

Sobre todo, 
y sobre todas, 
que las mujeres a las que quise y quiero tienen algo en común:
- son tremendamente avispadas
- puedes quedarte en la absoluta mierda o con el mejor sabor de boca, 
pero siempre siempre me enseñan a ponerme bien los botones de la camisa.
Entre otras tantas cosas que me faltaría por escribir.
Tú sabes.
He aprendido a valorar un simple 'hasta mañana'.
Comprendiendo todo lo que abarcan esas dos palabras, la suerte incorregible, el abandono por completo de los días al azar, tú.
Hasta mañana, corazón.
Y suena como bendecir la mesa.
Y dar las gracias.



viernes, 14 de agosto de 2015

La pregunta que me hago cuando alguien dice te quiero, demasiado

Pero qué conjuros
Qué carajo
Sin ser yo mujer de métrica
Ni retórica
Y carecer del sentido del ridículo
A qué dios invoqué
El día que no nací
Por qué esa suerte
Desacompasada
Esas bocanadas
De aire limpio
A qué se debe el alboroto
Si ni siquiera sé pintar coronas
Por qué cojones

Por qué yo
Y no otra.


...usted no sabe cómo yo valoro
su sencillo coraje de quererme





martes, 11 de agosto de 2015



Llévatela 
Si al fin y al cabo piensa mucho en ti, 
Por la forma en que te mira comprendí, 
Que olvidó todas las cosas que le di. 
Oye, llévatela 
Pero tienes que quererla como yo 
Es un poco caprichosa, 
Por momentos es celosa y, otras veces, cariñosa. 
Hace tiempo que me esta fingiendo 
No me esta diciendo ninguna verdad. 


Mis amores se han ido muriendo 

Seguir insistiendo seria mi maldad. 


Llévatela 

Y si es cierto que le tienes mucho amor 
Eso hará que no le encuentres ni un error, 

Vivirás agradecido a su calor. 


Olvidaba decirte 
Si al querer decir tu nombre 
Pronuncia el de otro hombre, 
Así le pasó conmigo.



lunes, 10 de agosto de 2015

“Pero el amor, esa palabra..."

El amor es una lengua de siete fuegos lamiéndote la espalda.
Es un gato en las entrañas.
Es salir a caminar por decisión propia con los cordones desatados.
Te besa los pies, te hará ganar la partida y perder los papeles.
Es un ramillete de flores que te atraviesa la espina dorsal.
Es un faquir con sensibilidad a flor de piel.
Es pan para hoy y la más cruel de las hambrunas para mañana. 
Es llenarte el estómago de globos de colores.
Es pintarte las cejas con expresión feliz.
Es la esclavitud consentida. 
El amor es un calentón en el portal. 
Y también seguir follando al caer al suelo.
El amor es una lengua de siete fuegos...


Escribí un día...

Hablas de amar como quien se abrocha el botón de la camisa.
Como quien abre la nevera y bebe una cerveza.
Como quien escucha llover.
Tan tranquila.
Y te ríes.
Y te río.
Y digo que te quiero,
como quien desata una tormenta.
           

               

miércoles, 5 de agosto de 2015

Es tan poco lo que parece amenazar cuando reímos... 
                                 los problemas resultan entonces inofensivos 
                                                                             como un tigre mellado.