viernes, 21 de agosto de 2015

Cabecita loca




Con el tiempo una descubre que si miras los álbumes de fotos del final al principio las historias siempre siempre tienen un final feliz. 
Que lo de cabecita loca no es sólo una canción de Amaral ni escribir en la biografía de twitter que eres bipolar y retrasado 
sino historias para repartir en algún café y cientos de pastillas inmovilizadoras para dormir a un caballo.

Sobre todo, 
y sobre todas, 
que las mujeres a las que quise y quiero tienen algo en común:
- son tremendamente avispadas
- puedes quedarte en la absoluta mierda o con el mejor sabor de boca, 
pero siempre siempre me enseñan a ponerme bien los botones de la camisa.
Entre otras tantas cosas que me faltaría por escribir.
Tú sabes.
He aprendido a valorar un simple 'hasta mañana'.
Comprendiendo todo lo que abarcan esas dos palabras, la suerte incorregible, el abandono por completo de los días al azar, tú.
Hasta mañana, corazón.
Y suena como bendecir la mesa.
Y dar las gracias.



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