miércoles, 22 de diciembre de 2021

Barcelona

 Se me llena el día de pensamientos que enturbian todo

afronto 14 crisis existenciales al día, dudo de si estaré preparada

me pregunto si no estaré pecando de optimista multidifusa 

por afrontar la vida teniendo fe en cosas que aún no se materializan

proyectos, falta de cultura, árabe, hebreo y cuatro cuadros sin empezar

después cierro todas las ventanas del pc, y veo que guardo la foto de una calle

por la que me imagino todos los días pasando, tomando café, 

acudiendo a sitios que aún no sé con prisa

me tranquilizo y me digo... tranqui, tan mal encaminada no vas. 


domingo, 19 de diciembre de 2021

Mi problema

 Gestionar también es dejar que pase por un rato el recuerdo

guardarle su luto y darle su momento

de nada vale evitarlo y huir, sería la sombra que traga a la mujer.

Una comida cutre en un bar perdido, la peli horrible de aquel cine en la carretera y las risas,

se quedan los recuerdos aleatorios,

intentando dar los últimos coletazos de vida.


Cuando me echo a la calle, vida mía, se paran el reloj y los calendarios...

jueves, 9 de diciembre de 2021

Duelo del revés

 Vivir un duelo del revés es celebrar la ausencia

es volver a hacer lo que te gustaba

abrazar la calma y ponerte un traje nuevo cada día

es estrenar las ganas

dejar de lado el eterno estado de apatía para volver a reconciliarse con los sentidos.

Me he enamorado de mis raíces, de los lugares que llevo viendo toda la vida

aunque hay días que lloro, porque hay cosas tristes en el mundo 

parezco haberme reconciliado con este sitio

y mira que la vida ya se ha encargado de darme un bofetón de realidad

supongo que para hacerme ver que todavía estamos vivos y nada es demasiado urgente.

Celebro cada ausencia que me hizo mal, tanto como la de saber prescindir de dos piernas que 

vienen a darme los buenos días, ahora que nada me hace demasiada falta

sucede que voy a vivirme.


martes, 16 de noviembre de 2021

Charlando con dios

 La muerte es una cosa estúpida

te pasas la vida pensando en el siguiente escalón

propósitos, ambiciones, rabias de corazón

sin tener tiempo para nada

para al final, simplemente desaparecer.

Odio el paso del tiempo y odio la muerte

No se rompe el mundo, no deja de funcionar nada

simplemente ya no estás, y sale el sol y el cielo muestra un día bonito que casi te insulta

te vas sin dar alguna explicación, sin saber si quedó algo por decir

al día siguiente solo queda un reguero de personas tristes 

me encuentro con tu ausencia a todas horas

aunque sonría y aunque tenga la desfachatez de estar bien

siempre tengo un rato en el que creo que esto es una broma

ahora tu ausencia forma parte de ese sillón, el silencio es un ruido ensordecedor por toda la casa

tu nombre sigue sonando en las bocas de las vecinas

incluso cuando deje de hacerlo, todos te pensaremos

en algún rato, mientras somos felices, de repente vendrá tu recuerdo

te pienso mucho, te quiero más

ojalá estés bien donde estés.

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Piojos

 Cada vez que he intentado salir de ti

era un triunfo

que no te engañen mis 237 intentos, que no ridiculice el número

tengo un amor tan amplio donde hay cabida para tantas torpezas como sean necesarias

Cada piedra, cada vuelta, cada verguenza por contarlo, que no ridiculicen mis ganas de intentarlo

porque intentarlo lo he intentado

agarrandome con las uñas a algo que me humillaba y hacía mal

Que no te hagan dudar de ti, cada paso que das para salir, por minúsculo que sea,

tómatelo como un triunfo.

Esta relación es lo más parecido a una plaga de piojos

a una ciudad inservible en la que apenas queda vida

a una mujer inservible en la que apenas queda amor

por supuesto que podré arrancar de esta ciudad

cada maldito piojo. 

lunes, 4 de octubre de 2021

Ese ser vulnerable que soy

 Todo lo que tengo, es mi vulnerabilidad
por más que la rechace, que quiera esconderla detrás de un aspecto frío
por más que quite la mirada y cambie de tema
siento que lo único que soy, es un bloque de hielo que quema.
Solo quería sentir algo nuevo, a veces no siento nada y otras siento que son sensaciones recicladas
no estoy ni aquí ni allí, ando con nadie
entretenida en mi pérdida de fe y montando un castillo irrompible
al que llamo salud mental.
Tengo la sensación de que voy a echarte de menos siempre,
de que en cualquier momento iré corriendo a contarte cierta cosa que leí, alguna cosa que pinté
nada irónico viniendo de un ser amapolítico como yo
pero me da por pensar, si sentir que te voy a echar de menos
no es más que una declaración de intenciones
del gran empeño que pondré
en alejarme de ti.

domingo, 18 de abril de 2021

Abril en Nápoles

Me llamo Sandra, estoy paseando por las calles de Nápoles. Ayer estaba llorando. Hoy paseo inmiscuida en los callejones mientras como helado y miro escaparates. Soy un poco así, un día me quiero morir y al siguiente entretenida mirando una mosca. Lo bueno de todo esto es que lloro por la añoranza del hogar. Nápoles es un sitio precioso. Un tanto parecido a Palermo. Los edificios muestran las costillas de los ladrillos, algunos parece que en cualquier momento se van a caer. La naturaleza terca se deja nacer entre las calles sin control alguno. Cada tres segundos te invade la sensación de que morirás atropellado. Y las calles recogen tantas historias de iglesias y bastardos. Ya no pienso en ti. Soy una niña con zapatos nuevos estrenando una alegría que parece nueva. He podido sanar la rabia y la autodestrucción, ya no me importan los vértigos a otras mujeres, ahora quiero dormir con todas. Cualquier atisbo de ganas lo celebro, y que no se te parezcan en nada lo recibo como regalo. Me contemplo como estas ciudades, a veces inmensa y semiderruida. Mostrando las costillas y las flores. Es una ciudad fuerte, donde el paso del tiempo nunca amenaza. El acto de volver a empezar es el mayor acto de heroicidad. 

Espero que el viaje merezca la pena

Hago todas las comidas al día. Me ducho lo suficiente. Estoy conociendo a gente increíble. Somos desconocidos que se cuentan historias y prentenden arreglar el mundo desde alguna plaza de Palermo. Cada día descubro lugares increíbles que solo conocía de libros de historia del arte. Paseo, pruebo nuevas comidas, bebo más de lo que te gustaría, fumo más de lo que debería, corremos de la policía. Mientras el mundo parece romperse por un viurs, aquí dentro me voy reconociendo a medida que pasan los días, me gusta verme en nuevas circunstancias. Estoy disfrutando tantísimo. Conozco nuevos parques, plazas, iglesias, mercados, puertos. Pero te echo tanto, tanto de menos. Ojalá pudiera pasear contigo. Oler tus cremas de antes de dormir, darte un beso y quedarme con el sabor de ellas. Despertarme y oír tu voz por la casa sería el mejor regalo. Me pregunto si el viaje merecerá la pena. Porque gano mucho estando aquí, pero el precio a pagar es echarte tanto en falta y tenerte lejos. 

Febrero

 Odio el ser en el que me he convertido por tu culpa. Ya no logro recordar cómo era la mujer de antes de ti, si confiaba, si apostaba o no. Ahora soy un ser que pretende ser inerte, ofendida cada vez que alguien se toma la confianza de curarme la herida. No quiero nada de nadie, posiblemente porque te veo en cada mujer a la que beso. Estoy enfadada contigo, conmigo y con el tiempo. Sólo quiero que pase el tiempo rapidamente, volver a sentir que tengo un corazón y no estopa en el pecho. No me importa que te quedes o te vayas, porque para ti ya solo tengo indiferencia, y como hoy, los últimos latigazos de una rabia que tiene los días contados. Ahora soy como una niña que se arrepintió de haber empezado este juego, que solo intenta poner las cartas en el mismo lugar esperando que todo retome su lugar y que el truco desaparezca. Pero el juego ya no es el mismo, y yo tampoco lo soy. 

Enero

 Está bien, me rindo. Dejo de forzar lo que no me sale. Llevo días deseosa de bailar con alguna mujer que lleve mi ritmo, que no me pise. Y creo que la única que puede hacerme feliz en ese lugar soy yo. Un baile conmigo misma, donde me diga, ten calma, todo llega. De lejos adivino las parejas en los parques, puedo imaginar el calor en sus pantalones, puedo empujar a una chica contra la pared, besarla, puedo decirle guarradas, saber que desearían lamerme, puedo darles lo mejor de mi, escribirle una poesía, serle honesta, puedo enseñarle mis zonas de vulnerabilidad, avisarles de que a veces quiero irme, puedo fingir la pasión, decirla en palabras, hacerla con mis manos, pero no puedo sentirla. Es como si tuviera el pecho mutilado. No puedo sentir nada. Nadie entra en mi privacidad, a nadie le concedo el permiso que pueda, tan siquiera, escocerme. Soy una mujer desvastada por la tormenta que ahora solo intenta reconstruirse.