domingo, 18 de abril de 2021

Enero

 Está bien, me rindo. Dejo de forzar lo que no me sale. Llevo días deseosa de bailar con alguna mujer que lleve mi ritmo, que no me pise. Y creo que la única que puede hacerme feliz en ese lugar soy yo. Un baile conmigo misma, donde me diga, ten calma, todo llega. De lejos adivino las parejas en los parques, puedo imaginar el calor en sus pantalones, puedo empujar a una chica contra la pared, besarla, puedo decirle guarradas, saber que desearían lamerme, puedo darles lo mejor de mi, escribirle una poesía, serle honesta, puedo enseñarle mis zonas de vulnerabilidad, avisarles de que a veces quiero irme, puedo fingir la pasión, decirla en palabras, hacerla con mis manos, pero no puedo sentirla. Es como si tuviera el pecho mutilado. No puedo sentir nada. Nadie entra en mi privacidad, a nadie le concedo el permiso que pueda, tan siquiera, escocerme. Soy una mujer desvastada por la tormenta que ahora solo intenta reconstruirse. 

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