Si mezclas un poco de sal, limón y tequila, te saldrán bichos raros.
Los eclipses siempre cambiaron el ritmo del tiempo, entre la Luna y el Sol nunca hubo tiempo, sólo distancia. La luna estuvo hecha para nublar la razón un par de segundos, ser fría y pintar noches enteras de bohemia...el Sol nació para dar luz y calor, y otras cosas que yo no sé.
Y al final de todo, entre eclipse y eclipse, descubrirán los poros que hasta las estrellas más grandes se apagan, como el amor más infinito acaba perdiéndose.
Quizás nunca fue.
Gracias por mirar y acordarte.









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