Guarda el corazón disecado en un cajón de
madera. Cada mañana lo pone al sol. Miss Misserias no tiene dinero, ni una casa
grande, tampoco vestidos. Sólo tiene sonrisas, y le escasean de tanto
desperdiciarlas. Pero ay cuando sonríe… Aunque sea
primavera y todo su alrededor sea de color, ella sigue siendo gris, retando al pincel que se ponga por delante.
Y puedo jurar que una tarde cualquiera, estuve a tres
centímetros de su alma…sólo a tres…

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