Ví en sus ojos la muerte del que sueña, y en su boca las sonrisas que nunca le dieron. Y dónde estuve yo cuando el corazón le estrujaron, en qué guerra me encontraba cuando ella llovía. Desde entonces me enteré que naufraga por el eterno mar sin instrucciones del timón, a la deriva de cualquier viento que llega, golpea, y después se va.
Qué osadía la de las olas al golpear, que se tiñen de rojo cuando llegan a la orilla.
Que osadía la mia al esperar que el cielo y la tierra se junten, pero quién es capaz de levantarme a mi la voz, si he visto a Catalina y Lorenzo salir de la mano algún que otro enero.
Que se atrevan a discutirme que en abril no hay Primavera...
http://www.youtube.com/watch?v=65dgVM135-s
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