lunes, 5 de marzo de 2012

Sentadas en un banco.


No es de maestros saber que una flor no se riega con cerveza, ni con vino, por mucho que se intente. (Yo lo he intentado de echo.) Quizás tampoco sea el agua la solución... No sé la respuesta, y estoy segura de que usted tampoco la sabrá. Emborrachar las raíces hará que los pétalos marchiten pronto, ¿sabe?. Yo… yo tengo varias plantas, y las riego con amor, simplemente, y por mi casa no ha pasado un enero frío, ni un febrero ventoso, si usted las viera…pensaría lo mismo. Ahora el único amor que recibo es el de una tal Sole, que vive a la vuelta de la esquina, en un primero. Siempre lleva la melena al viento. Es preciosa, pero tenga cuidado con los días que tiene un mal despertar. También tengo a mis pinceles, y unos cuantos lienzos en blanco esperándome cuando llego a casa. Y no le miento si le digo que no necesito más. ¿Sonríe? Pues es tal y como le cuento. Es un placer hablarle de todo ésto, pero ahora cuénteme sobre usted...

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