Sonreí. No, quizás debería de hacerlo... pero si volviera a nacer, haría exactamente lo mismo, tropezaría con las mismas piedras. Me porté mal, fui donde no me invitaron, y quizás con quien menos debía. Y no me arrepiento de atropellar la razón, de escarnecer la virtud, de burlar a la justicia, ni de vender a quien un día me mintió diciendo que me quería. Llegé a tiempo para todo, aunque pensaran que no era asi. Me han juzgado desde entonces, y se me ha tachado de mil cosas. Y quizás todas esas cosas ciertas, en su día. Pero he de decir que detrás de mi sólo se esconden colores, nunca llevo el negro puesto, nunca he desperdiciado el tiempo odiando o guardando rencor a quien a mi me lo guardó.
- "Me acordé del refrán
- de que quien roba al ladrón
- ha cien años de perdón,
- y me arrojé a tal desmán
- mirando a mi salvación."
No hay comentarios:
Publicar un comentario