A las bombas finales sonaba Sabina. Llévate el corazón de verbena, princesa, emborráchalo de wisky y palabras bonitas. Unos que se disfrazan de muertos, otras que se disfrazan de enfermera para lucir su mejor escote. La poesía desaparece al apagar la luz por la noche y abrazar al de al lado, después sólo queda fecha de caducidad. Me voy, no tengo tiempo de quererte para engañarte después. No sé perder ni tampoco ganar. Te aconsejo que no dejes esos escotes, pero no te preguntes después porqué estoy aqui, sin ti. Disfrazando palabras para no decir que para escribir hay que sentir que el corazón siempre pierde, que una cicatriz sólo recuerda la derrota, y que no hay nada más pobre en amor que un buen poeta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario