Amor, debes saber que ahí fuera están tirando cohetes y suena música de boda. He preguntado a la gente que si es el día de los perdedores. Me han contestado que no. Asique...siento escribirte hoy sólo para decir que la música fuera no suena para nosotros. No somos protagonistas del baile de hoy. No se clavarán en nuestros cuerpos los ojos increyentes maldiciendo una vez más que la vida ha ganado.
Hoy no es el día. Hoy ellos llevan razón. Los aplausos, los siempres, serán para los enamorados, la noche de bodas sumergida bajo el manto negro agujereado por estrellas se vestirá de amor para ellos, no para mi, ni para ti.
Hemos perdido la batalla a los presagios que anunciaban la derrota. Hemos perdido la cabeza al necesitarnos uno al otro y no tenernos cerca. Hemos perdido la vergüenza al dejarnos ir. Al escaparnos, sin avisar, de una niñez que llegó inesperadamente el más hermoso de los inviernos. Fuego y agua se unían para siempre en una cálida habitación gris.
Pero hoy no es nuestro día.
Cuando nadie lo vea. Cuando sólo quede nada. Cuando el dolor se atreva a doler...Adios, amor.
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