Me empujó para entrar en aquel antro decorado con neones y luces rojas. 'Este no es sitio para princesas'. Conseguí llevar los tacones hasta el final de la barra. Noté como alguna mirada me atravesaba el vestido. Y mientras me contabas tus tesis doctorales de cama yo me terminaba la botella. Comenzaste a acechar donde no debías, especulando sobre chicas de ciudad. 'Todas no son como yo'. Tú sonreías. A decir verdad nunca me excitó saber dónde terminaban ese tipo de noches... Agárrame de la mano, vamos a volar. Me engañé a mi misma, sabía que lo haría. Las luces de neón seguían encendidas, casi tanto como sus manos en mi cintura. No sirvo para esta vida tan perra sin seguros a terceros y amores civilizados. Pero...perdóname si te digo que no sé reconocerlo los fines de semana entre tus piernas, poniéndome tan perra. Con aires de musa te apartabas el pelo sin saber que unos ojos andaban detrás de tu nuca. Me clavé en aquella silla...no más miradas, por favor. Ardía tu cigarro mientras se calentaba mi wiskhy, ví acercarse la tormenta mientras tú seguías con tus soliloquios. No querías ver que yo estaba borracha y te intuía doble. O eso o había alguien más alli...¿Qué haremos ahora con Aquiles sin talón? Sin Sodoma ni Gomorra, sin tangos que van a desembocar al mar Muerto de tu boca. Esa noche no me fui contigo...No entré ni si quiera a aquel antro contigo.
Me niego a no arder en este baile.
Ya te lo avisé...
No hay comentarios:
Publicar un comentario